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martes, 1 de enero de 2013

Diré lo que sentía realmente.


Nos mirábamos como si quisiéramos meternos el uno dentro del otro y morir allí si era necesario y estábamos equivocados. Todo lo que yo buscaba era un cuerpo al que juntarme para pasar el tiempo, pero no la vida y llené y deshice tu cama con mentiras. Todas aquellas veces desnudaste mi cuerpo no mi alma, por eso no te hablaba, ni gemía tu nombre, solo que no pararás y te sentías tan bien encima de mí rozando el éxtasis…  A las tres semanas dejo de importarme ser tu vida o tu puta porque ambas cosas me resbalaban y era la misma mierda de siempre camuflada de tus celos y mi indiferencia. Pero volvía y te decía que era por ti… Nunca supe cuál era la verdad, pero volvía y 99 de cada 100 veces tú me creías.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Me mimo como una princesa,


y se despertó con una puta. Nunca se acostumbro a mis malas caras después de sus “no” a follar y se quejo después cuando vinieron otros a arreglar sus desastres de cada viernes. Pero se equivoco, yo era menos de vestidos y más de andar en bragas y sujetador y así paso me las robaron y se cabreó. Chilló y yo hice como que me importaba, pero no. Me aburrió esperar sus “si” una vez al mes y busque los de otro, pero me supieron a mierda y tuve que volver echándole de menos y suplicándole que me quisiera como una gata en celo, restregándome en su entrepierna. Pero él quería más y yo venía manoseada y herida de otras manos, de otras bocas y eso a él no le gusto y acabe por no gustarle yo. 

domingo, 16 de diciembre de 2012

No te ha sorprendido que te diga que estoy mal.


Como cuando tú me dijiste “quizá te quiero”, nadie se ha movido, ni ha dejado de respirar. Ese silencio de segundos me hizo mirarte y odiarte, pero algo no me dejo levantarme y escupirte a la cara: “yo no estoy buscando quizases”. Se me olvido de que hablábamos cuando tú me miraste con esos ojos de se ha acabado y yo me aferré a tu te quiero como una perra y suplique. Tenían razón mis amantes, en eso de que, antes, la mala era yo, con una excepción, esta vez, yo quería quererle querer y él a mi no.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Podemos cantar con los muertos si quieres.


En el transcurso de estos meses, me he echado a perder. No fumo, pero bebo. No amo, pero follo. Te dirán que no, pero sí. Yo te diré que sí, pero no. Tú me dirás que es verdad, ¿pero el que? ¿pero quién? Yo empezare con porqués y tú me darás el portazo y la espalda. Mirarás por la ventana como si no pasará nada…y aquí dentro oscurece y se marchita lo que siento y lo que sientes. El invierno no va a perdonarnos el verano, pero puede curarnos, como si no pasará nada…


domingo, 9 de diciembre de 2012

Y el hielo se hizo hielo y el fuego me abrasó.


Me pase la vida huyendo, corriendo, pasando de abrazo en abrazo sintiendo esa extraña sensación de vacío cuando permanecía mucho tiempo a la deriva sin unos labios que imaginar besar. Y nunca me pregunte porque, creía que estaba bien y yo era la que no lo estaba. Llegó un día en el que me ofrecí al mundo y le dejé entrar tan hasta el fondo que me arrancó el corazón y entonces no estaba vacía, pero sentía un hielo abrasador cada vez que abría los ojos y no te encontraba a mi lado. Ningún lugar tenía el suficiente calor para mí, ni ningún cuerpo, ni ningún recuerdo y mis sentimientos comenzaron a derretirse y a cubrir toda la habitación, hasta tal punto que ya no veía mi reflejo en el espejo y me olvide de respirar y de quererte si es que alguna vez lo hice. Y para un día que salí a la calle, me di cuenta de que el mundo había cambiado tanto, que ya no me necesitaba, ni tú tampoco.


sábado, 8 de diciembre de 2012

Estas atravesando los seis grados de una separación.

Has leído libros y visto programas, nadie sabe cuál es la mejor manera. Cualquier cosa para poder salir de tu mente, pero no pasará. Intentas cicatrizarte con el alcohol, echas a perder tu vida. Ves el pasado esfumarse. Finges una sonrisa, mientes y dices: "estoy mejor que nunca", y que todo esta bien, pero no es así, no. Estas atravesando los seis grados de una separación. En el primer grado crees que lo peor es un corazón roto, pero lo que realmente te matará será el segundo. Y el tercero es cuando tu mundo se divide por la mitad. En el cuarto pensarás que arreglaste tu corazón, pero en el quinto lo verás con otra y el sexto es cuando admites que quizás la has jodido un poco. No, no hay ayuda. Es un "salvese quien pueda". No se puede empezar de cero sin encontrarle fin a lo anterior...