Seguidores
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Podemos cantar con los muertos si quieres.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Y el hielo se hizo hielo y el fuego me abrasó.
Me pase la vida huyendo, corriendo, pasando de abrazo en
abrazo sintiendo esa extraña sensación de vacío cuando permanecía mucho tiempo
a la deriva sin unos labios que imaginar besar. Y nunca me pregunte porque,
creía que estaba bien y yo era la que no lo estaba. Llegó un día en el que me
ofrecí al mundo y le dejé entrar tan hasta el fondo que me arrancó el corazón y
entonces no estaba vacía, pero sentía un hielo abrasador cada vez que abría los
ojos y no te encontraba a mi lado. Ningún lugar tenía el suficiente calor para
mí, ni ningún cuerpo, ni ningún recuerdo y mis sentimientos comenzaron a
derretirse y a cubrir toda la habitación, hasta tal punto que ya no veía mi
reflejo en el espejo y me olvide de respirar y de quererte si es que alguna vez
lo hice. Y para un día que salí a la calle, me di cuenta de que el mundo había
cambiado tanto, que ya no me necesitaba, ni tú tampoco.sábado, 8 de diciembre de 2012
Estas atravesando los seis grados de una separación.
Has leído libros y visto programas, nadie sabe cuál es la mejor manera. Cualquier cosa para poder salir de tu mente, pero no pasará. Intentas cicatrizarte con el alcohol, echas a perder tu vida. Ves el pasado esfumarse. Finges una sonrisa, mientes y dices: "estoy mejor que nunca", y que todo esta bien, pero no es así, no. Estas atravesando los seis grados de una separación. En el primer grado crees que lo peor es un corazón roto, pero lo que realmente te matará será el segundo. Y el tercero es cuando tu mundo se divide por la mitad. En el cuarto pensarás que arreglaste tu corazón, pero en el quinto lo verás con otra y el sexto es cuando admites que quizás la has jodido un poco. No, no hay ayuda. Es un "salvese quien pueda". No se puede empezar de cero sin encontrarle fin a lo anterior...
lunes, 3 de diciembre de 2012
Crecí de golpe un dos de Marzo entre tus brazos.
Nos curamos mutuamente al rozarnos con las manos y nos
quedamos juntos cuando nos dieron el alta de observación. Tú alegaste locura
transitoria pero, yo estaba loca de verdad por no querer perderte y acabé dándome
de cabezazos contra la pared, pero era todo mentira, como todo lo que tiene que
ver conmigo y con mi completa apatía, todo mentira. No producía nada oír como
la semana pasada te habías follado a tres, porque por alguna extraña razón
volvías a mi cada noche ansiando que gimiera tu nombre, para sentir que al
menos algo estabas haciendo bien si yo seguía contigo. Pero era todo mentira,
menos cuando me besabas. Algo de repente quería pertenecerte para tener al
menos un lugar al que llamar hogar y que no tuviera nadie más. Y ese fue el
problema, que ese algo no era tan fuerte como las raíces que empezaste a dejar
crecer por mis brazos y mis piernas, engulliéndolo todo, haciéndome ver que algo
había cambiado y era serio. Y yo soy de las que se ríen con lo serio, así que
tú te lo tomaste mal y yo no lo entendí. Echaste raíces en otra y yo no lo entendí. Incluso
después de seis meses seguí sin entenderlo y por supuesto nadie me convenció de
que tu amor era falso, tan falso como lo había sido el mío. Pero nuestras
cuatro paredes se tambalearon un poco, una pizca, una milésima de milímetro y
entro la realidad y me pillo sola y desarmada, viendo como tus labios estaban
hablando con otra en nuestro idioma. Y entonces tampoco lo entendí, ni quise,
porque era difícil de explicar, aunque estaba claro. No pude contárselo a nadie
y lo negué cuando me preguntaron o me hice la loca, de verdad, por no querer
admitir que te perdía y un poco más por no admitir que era culpa mía. Así que
me comí mi amor de mentira, que ahora empezaba a ser un poco más odio de
verdad, volví, puse buena cara y pensaron que estaba bien. Les seguí el rollo.
Había oído que dejarse llevar a veces estaba bien, pero todos esos labios me
abrieron socavones en la piel y me arrancaron la ropa. No fueron educados, ni
me llamaron después. Eché de menos todas esas cosas de ti y no te lo dije. Las
busque en tu amigo y no funciono. Y después de toda tu perfecta prepotencia y
mi falta de ganas aquí estamos, tú en tu cuarto y yo, en el mío.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Entonces te das cuenta…
...has pasado por la vida sin dejar tu huella en nadie y sin
querer dejarla aunque en el fondo ni siquiera lo supieras. Y cuando las cosas
se ponían feas huías. Porque nunca te gusto estar sola pero tampoco nunca te
gusto estar con nadie atada, solo buscabas unos brazos que te sostuvieran el
tiempo necesario para seguir permaneciendo cuerda sin tener que mantener
millones de luchas internas con tus demonios. Te quejabas de que te echaban de
su lado pero, sé sincera, no echas de menos a ninguno, porque ninguno era más
que un poco de tu tiempo esparcido en el espacio buscando amor. Amor y pasión,
nunca comprensión o empatía. Te gusta cuando se les llena la boca de “mi” y se
refiere a ti pero realmente no lo necesitas, y acabas por tampoco quererlo.
Solo que crees saberlo y no lo sabes, no lo sabes hasta el final o hasta
después de pasar la noche con otro. Y como no perteneces a nadie, lo ansias
demasiado, porque siempre queremos lo que no podemos tener y te destrozas y
vuelves a quedarte sola con tu pasión y tu amor de mentira. Y esa libertad que
hay en la nada te da vértigo y quieres gritar y quieres abrazar a alguien, a
alguien que no tiene cara ni forma pero que se ve tan claro y real para ti que
te lo crees y lo buscas y acabas borracha y con cualquiera otra vez pidiendo
mentiras a cambio de cuatro besos mal dados en la esquina de una calle que
mañana recordarás y llorarás. Al día siguiente te crecerás porque eres fuerte
pero no, algo te recordará que no y será tu pesadilla de todas las noches que
le veas y más de las que no. Tú podrás decir que los tuviste, pero ellos nunca podrán
decir que llegaron a conocerte lo suficiente como para saber que no estás bien
y que puede que jamás lo estés, ni podrán seguirte para comprobarlo y jurarte
amor eterno. Pelearás contra tus demonios hasta vencerlos y puede que algún día
le llames o te llame y os deis una segunda oportunidad de autodestrucción, pero
hoy no.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
